El escudo de Leciñena

20 febrero 2020

GONZALO GAVÍN GONZÁLEZ

Esta descripción es el resultado del expediente de adopción de escudo y bandera iniciado por solicitud de fecha 6 de abril de 1999, por el entonces Alcalde Antonio Marcén Sancho. El escudo que venía utilizándose desde hacía décadas incluía los elementos fundamentales de la descripción, el árbol y las dos cornejas, aunque “naturalizado” con elementos ajenos a la tradición heráldica aragonesa y española, modificaciones orientadas a darle mayor vistosidad plástica, mayor calidad artística. En el informe con el que contestó la Cátedra de Emblemática “Barón de Valdeolivos” de la Institución Fernando el Católico, sus sugerencias consistían en simplificar el dibujo de la encina que debe mostrar vistas sus raíces, aumentar el tamaño de las cornejas cuyo dibujo también debe estar simplificado, de forma que sean claramente visibles, y elegir como fondo del escudo el dorado (amarillo) o el plateado (blanco), y no otro color. Respecto de la adopción de bandera, la única condición era que los colores usados se deben elegir entre los que figuran en el escudo. Esta última condición, aunque simple, complicaba bastante la confección de la bandera pues, si debían utilizarse solo los colores del escudo, no podrían ser otros más que marrón y verde de la encina, y negro de las cornejas. Además del estético, tenía el inconveniente de que una bandera en esos colores no se relacionaba con nada relativo a Leciñena ni su historia. En distintos actos a lo largo del siglo XX venían utilizándose banderas con fondo rojo (recuérdese uno de los estandartes que se suben en la romería al Santuario, la bandera de color rojo que el Club de Fútbol utilizaba y era visible cada día de partido, la tela con la que se recubre el balcón del Ayuntamiento en las fiestas, etc.).

 

Además, ese color entroncaba con la historia del pueblo, pues Leciñena, como antigua aldea de Zuera, permaneció durante siglos bajo el Señorío de la ciudad de Zaragoza, cuya bandera es precisamente de color rojo. Entonces hubo que forzar la inclusión del color rojo en el escudo; y esto se hizo coloreando pico y patas de las cornejas. En cuanto al árbol, se consideró que se ajustaría bastante bien al que pudo usarse anteriormente representándolo como el Árbol de Sobrarbe, con siete raigones vistos, y bellotas –también desproporcionadamente grandes para que resulten visibles- doradas (amarillas). La ubicación de las cornejas en el siglo XX siempre era sobre el árbol y, aunque podrían estar a ambos costados, se mantuvieron encima. Supongo que con lo explicado hasta ahora puede entenderse por qué son así algunos detalles del escudo. Hay unas normas básicas que deben respetarse para que el resultado no sea anómalo en la tradición heráldica. Los elementos del escudo deben poderse ver a distancia, de ahí que estén simplificados y no se respeten las proporciones. No puede ir color sobre color ni metal sobre metal (se llama metal al dorado-amarillo y al plateadoblanco, todos los demás son colores). No debe tener una forma caprichosa, de ahí que suela ser rectángulo con base circular, y que se transforme en óvalo cuando está sobre la bandera. Y a poder ser debe estar relacionado con la historia del pueblo.

 

El 31 de julio de 2002 se presentaron el escudo y la bandera legalizados de Leciñena, con la presencia de D. Javier Lambán Montañés, entonces Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza.

Sobre el uso histórico del escudo, la referencia más significativa es la que escribe Fray José de Santo Domingo en su Historia de la Prodigiosa imagen de Nuestra Señora de Magallón (editado en Zaragoza, en 1814) cuando trata de la antigüedad de Leciñena: “el tener este pueblo por escudo de ármas una encina con dos cornejas á sus lados”. Interesa remarcar que hace más de dos siglos el uso del actual escudo de armas era considerado normal y se le suponía asociado a un origen de cierta antigüedad. El 31 de julio de 2002 se presentaron el escudo y la bandera legalizados de Leciñena, con la presencia de D. Javier Lambán Montañés, entonces Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza. Con el informe elaborado para la legalización por Enriqueta Clemente –que incluía un conjunto de datos sobre la historia del pueblo- más un artículo sobre el simbolismo de la encina y las cornejas elaborado por Antonio Gracia-Diestre, el Ayuntamiento de Leciñena financió ese año el libro titulado precisamente Escudo y bandera de Leciñena.

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